A veces uno siente que no, y que solo puede ver cómo le arrastra la corriente y la sucesión de los acontecimientos. Que, a pesar de sus deseos, únicamente es un ser humano más de los miles de millones que hay en el mundo, y que su problema es tan sumamente insignificante que no merece ser paliado.
¿Qué hacer ante esto? ¿Qué hacer cuando la nostalgia es la compañera del viaje y se piensa aquello de "cualquier tiempo pasado fue mejor"? Pensar en que el futuro puede traernos algo positivo y justificar al caprichoso destino que hoy nos pone en una situación tan desconcertante. Aceptar que la vieja máxima de "el tiempo cura las heridas" es común a todos. Intentar ver esa luz que a veces se esconde, tímida, al final del túnel. Escribir para calmar tu dolor, anestesiarte y llegar con las fuerzas necesarias para aguantar otro día más y seguir viendo al final una posibilidad de que, al otro lado del río, se encuentre ese lugar en el que el tiempo y el espacio nunca fueron dos entes diferentes, sino dos conceptos que se unieron en uno para no separarse jamás.
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