Y en esto estaba pensando cuando me he dado cuenta de que ya no quedan líderes o referentes públicos, ya sean éticos, morales o actitudinales. O al menos eso es lo que cada pienso con más frecuencia.
No hace tanto tiempo, había personas que lo daban todo por sus ideales; ahora me cuesta hallar a personas con ideales definidos y mucho más a personas que los defiendan a capa y espada. No hace tanto tiempo, había políticos que eran honestos (de esto no estoy tan seguro, pero quiero creerlo); en este momento me cuesta separar el ejercicio de la política de la indecencia y la corrupción. Y lo que más me duele: no hace tanto tiempo, había periodistas que dignificaban el oficio, luchaban por hacer de cuarto poder y por servir al ciudadano. Darse un paseo esta noche (y en realidad cualquier día a cualquier hora) por las webs generalistas borra de un plumazo cualquier atisbo de idealismo.
Pero, ¿de verdad estamos tan huérfanos de líderes o referentes éticos, morales o actitudinales? En la esfera pública, mi respuesta es un sí rotundo. El oasis en el desierto está en nuestra vida cotidiana, supongo. En nuestra familia, en nuestro círculo de amigos…pero corremos el riesgo de perderlos también si no tenemos un reflejo exacto al otro lado. Sería una verdadera tragedia, porque es de lo poco que nos queda.
"A menudo los héroes son desconocidos" (Benjamin Disraeli)