miércoles, 30 de marzo de 2011

Autómata 1

Llevaba horas en la cama, ya no sabía cuántas, y todas sin dormir. Los ojos bien abiertos, mirando al techo, y todavía con la sensación de que no podía ser real. Con la sensación de que nada podía ser tan cruelmente real. Vuelta tras vuelta, pensaba cómo había cambiado mi vida en tan solo unas horas. Desde el “¿podemos hablar?” hasta la cita en el café, los dos besos fríos y la cara de circunstancias. La conversación fue corta: unas pocas palabras banales y después fue directa al grano.
Ella llevó el peso de la conversación, yo no fui capaz de hacer algo más que asentir o negar, acaso barruntar alguna palabra que otra. Ya no siento lo mismo por ti, me dijo, no quiero seguir con esto porque si no vamos a destruirnos. No hablamos mucho más, yo no pude emitir palabra alguna y ella deseaba acabar cuanto antes. El beso que, al irse, me dio en la frente, casi maternal, fue como una sentencia de muerte. No sé cómo volví a casa, pero el caso es que volví y ahí estaba, como un puto búho y sin ser capaz de reaccionar.
 ¿Así acababan siete años de relación, así se acababa todo? ¿Qué iba a ser de mi, si ella era mi vida? Conseguí dormir un par de horas y al levantarme se despertó en mí la lucidez que me había faltado el día anterior. Sí, esa mañana iría a su casa y lucharía por ella, le diría lo tanto que necesitaba estar junto a ella y que haría todo cuanto quisiera para que no se fuera nunca de mi lado. No había sido simplemente mi novia, sino que había sido, y en ese mismo momento, era mi vida. Mi motivo para respirar. No podía perderla.
Continuará…

lunes, 21 de marzo de 2011

Reflexiones post-febriles

He dejado esto durante una semana porque una faringitis me ha dejado totalmente fuera de combate y al borde (casi literal) de la muerte. Una semana, siete días, 168 horas…es mucho tiempo para pensar. Quitando las horas de dormitación y delirio febril, me ha dado este tiempo ha pensar en muchas cosas:
Los chaparrones rápidos de Aranjuez son letales para mi organismo.
Esperar dos horas y media para con casi cuarenta de fiebre para que te digan que te tomes paracetamol es un reflejo de nuestra sanidad pública.
Qué difícil es bajar el mercurio del termómetro cuando estás débil.
Tener más de 38 de fiebre durante una semana debe aniquilar hasta al mismísimo Hulk.
¿Por qué sueño con batallas cuando tengo fiebre?
El paracetamol no es milagroso como creía.
La televisión por la mañana es mala. Más todavía que el resto del día, aunque parezca difícil.
Dejo de salir a la calle una semana y Fukushima se va a la mierda y los aliados (sí, los que antes lo fueron de Gadafi, no lo olvidemos) atacan. Os dejo solos un rato y la liáis parda.

Pero la vuelta a la rutina también conlleva sus reflexiones:
En la Complutense, el esfuerzo dedicado a una asignatura es inversamente proporcional a la calificación.
Algunos alumnos de mi clase rozan e incluso en algunos casos traspasan la frontera de la idiotez y la estupidez humana.
Hoy empieza en la facultad de Ciencias de la Información un maratón de 60 horas de radio para lograr un récord Guiness y como invitado va, entre muchos otros, Jorge Javier Vázquez, el adalid del periodismo. Tiene cojones. Eso sí, la iniciativa mola. Aunque de Inforadio casi mejor hablamos otro día.
Robar en el metro no conlleva ningún delito, solo un aviso por parte de los de seguridad. Que se lo digan a la chica que ha perdido el móvil hoy casi delante de mis narices y a los dos hijos de puta que se fueron con él mientras se reían.
El Atleti tiene como cruel destino perder siempre contra el Madrid. Fuera los jugadores mediocres, Cerezo, Gil Marín y Pitarch.
¿Quién se ha llevado mi hambre, mis fuerzas y mi vitalidad?

domingo, 13 de marzo de 2011

4 días

Es curioso ver cómo la gente reacciona a los acontecimientos que le suceden en su vida. Una persona puede soportar gobiernos infames, dictaduras de cuarenta años, injusticias sociales y todo tipo de fenómenos de la forma más pasiva posible. Y sin embargo, cuando un acontecimiento cala en la fibra sensible de los ciudadanos, éstos se convierten en bombas de relojería, tan impredecibles como un animal desbocado. Si se aplica esto a la política, yo también podría decir que un suceso cambió mi actitud e hizo que me interesara mucho más por la política y los políticos. Y justo en estos días se cumplen siete años de eso. Hablo de los cuatro días que pasaron del 11 de marzo al 14 de marzo de 2004.
Ya dos años antes ocurrió el accidente y toda la polémica creada en torno al Prestige, y en 2003 se inició la bochornosa entrada de España en la invasión de Irak junto a Estados Unidos y Reino Unido. De hecho, este último suceso fue el que derivó en el mayor atentado que ha sufrido nuestro país en toda su historia.
Recuerdo que estaba desayunando ese jueves de marzo, y que antes de irme al instituto ya se daban las primeras noticias de una explosión en Atocha. Yo pensé que se trataría de ETA, y con ese pensamiento me fui a clase. Pero la idea de un atentado de ETA no incluía lo que vería en las próximas horas. Nuestra profesora entró en clase a mitad de ese día y nos contó lo que había pasado en los trenes de Cercanías. Yo tenía 15 años y no es que supiera muchas cosas de terroristas, pero más de 100 muertos (a la hora de comer hablaba la televisión de unos 40) no era algo muy típico de los etarras. No obstante, la cercanía de las elecciones me hacía dudar.  Aún así, en mi círculo de personas ya eran varias las veces que escuché: “Esto nos pasa por meternos en Irak”. Y ese mismo jueves por la noche, un grupo islamista se atribuía el atentado. Y ahí empezó todo.
El PP negando las informaciones que indicaban un atentado islamista, las pruebas que cada vez inducían a pensar en esa misma hipótesis, las manifestaciones del viernes…y sobre todo, la manifestación espontánea del sábado, el día antes de las elecciones, ante la sede del PP en Génova por las mentiras del Gobierno y las detenciones de islamistas que confirmaban todo lo que los populares negaban. Nunca se me olvidará lo engañado y lo enfadado que me sentí. Habían muerto más de 190 personas, de hecho algunas de ellas todavía estaban luchando por sobrevivir, y sin embargo el Gobierno engañaba a sus ciudadanos, mancillaba a las víctimas y a sus familiares para no perder su rédito electoral. Me hubiera encantado tener la mayoría de edad para votar. Siempre me acordaré de lo que dijo Paco González, en el Carrusel Deportivo de la SER: “Hay que votar, porque hay políticos más buenos que otros”.
Ganó Zapatero, dando un vuelco a las encuestas, y me sentí feliz. Feliz porque esa gentuza de iba del Gobierno, esa gentuza que mintió a los españoles en el peor momento, esa gentuza que solo miró por sus intereses de poder (una vez más). Ahí nació mi verdadera conciencia política. Aunque ahora todos los políticos y sus partidos la hayan bajado a niveles bajo cero gracias a sus inconmensurables esfuerzos por no trabajar para ayudar al ciudadano ahogado por la crisis y reírse de los españoles con un espectáculo de insultos, descalificaciones y demás falacias en el Congreso de los Diputados tras las cuales se reúnen para tomar cervezas en los bares de al lado, como si no hubiera pasado nada. Fue bonito mientras duró.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Y llega la noche

No sé si es porque el tiempo no mata los recuerdos, o porque llevo tanto tiempo sin verte que la añoranza me carcome a ratos…pero siempre coincide en que está oscuro ahí fuera, y ya me he acostumbrado a que cuando el sol se apaga y la noche pide paso a empujones, me disfrace de hombre y me quede solo en el disfraz porque la pena es demasiado pesada.
Son muchas las veces que lo pienso, son tantas las ocasiones en las que intento imaginar cómo sería todo de otra forma, contigo en todos los lados, contigo en presente y nunca en pasado…contigo. El día me alumbra con su luz y sacude todo el polvo que acumulo durante las largas horas de la noche, pero el crepúsculo da paso a la losa en el pecho y al sinsabor de la ausencia.
Música, fotos y el reflejo en el espejo, que no en el alma, es lo que me acompaña. Y me cito con la soledad en el mismo sitio de todos los días, que ella ya lo conoce bien. Y me doy cuenta de que la paciencia no existe, que es un invento para disimular lo que todos sabemos: que Cronos se olvida de nosotros y nos deja solos a los mortales con sus ausencias y sus “echar de menos”.
Y me encuentro en mitad de la noche, esperando a que se vaya y me quite la carga, porque con ella a su lado las sábanas son plomo, son presión…y todo porque con ella viene tu recuerdo, ese que ya se ha convertido en mi fiel compañero de batallas. Las del día las gano, pero las de la noche son otra cosa. Y tú, maldita noche, que ya vuelves a por mí, que sabes que hincaré la rodilla, me grabas tu nombre a fuego vivo en el fondo de mi ser para que no se borre nunca tu malévola acción. Y hoy, como todas las otras veces, voy a tu encuentro, para ver si de una vez por todas logro vencerte. Todavía tengo que aprender a hacerlo, el corazón no me deja hacerlo aún, pero no descansaré hasta el día que lo logre. Me voy pues, que llega la noche.
A todos a los que echan de menos, por lo difícil de la tarea.

martes, 8 de marzo de 2011

Martes negro

Nunca un martes fue tan negro. Todo dejó de estar regido por la razón y el mundo se convirtió en esperpento. Las esperanzas vanas dejaron paso al silencio y la desolación. Ni siquiera tuve fuerzas para llorarte. Y todavía sigo esperando las lágrimas. Desde entonces, cada mes de marzo tendrá tristemente un día marcado para dar fe de que la vida a veces puede golpear de la forma más horrible e inesperada. Y ahora que no estás, te busco entre las notas de una canción, entre las sonrisas de la gente, en el fondo de un cubata.
A veces creo conseguirlo, pero al segundo me doy cuenta de que nunca estuviste ahí. En el fondo de mi alma siempre tendré la esperanza de despertar de este mal sueño y quedar contigo para darte ese abrazo que te debo y me debo a mí mismo. Y mientras tanto, cada día que pasa sigo preguntándome cómo ocurrió todo, cómo te fuiste, cómo un martes cualquiera pudo ser un martes tan negro.
A la memoria de mi amigo Mario Pérez Aguilar. Allá donde esté.

lunes, 7 de marzo de 2011

Para ellas

Para las que se levantan para trabajar antes de que salga el sol y llegan a casa justo para dar un beso de buenas noches a sus hijos.
Para las que tienen que demostrar día a día en su trabajo que pueden hacer la misma labor que un hombre.
Para las que se atrevieron a plantarle cara a una sociedad que no aceptaba que criaran a su hijo sin un padre.
Para aquellas que se adelantaron a su tiempo y lucharon por una autonomía que el mundo y los prejuicios y estereotipos de la sociedad les negaron.
Para las que murieron en esa lucha.
Para las grandes mujeres que se encuentran detrás de los “grandes hombres”.
Para las maltratadas.
Para las que por suerte ya no lo son.
Para las que siguen sufriendo discriminación por pertenecer a lo que algunos ineptos llamaron el sexo débil.
Para las que son víctima de costumbres salvajes propias de mentes ancladas en la Prehistoria.
Para las madres.
Para las que están en espera de serlo.
Para las que ya son abuelas.
Para las que se me olvidan en estas líneas.
Para Isabel y Andrea, las dos mujeres de mi vida.
Para todas.

El día 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer.

viernes, 4 de marzo de 2011

Dos de portales

Para los que no lo sepan, trabajo de redactor en dos portales digitales de noticias: ensanfernandodehenares.es y encoslada.es
De vez en cuando iré poniendo links para que podáis ver cosas que escriba que me parezcan interesantes. Hoy hemos inaugurado una nueva sección: "Reubícate", en la que analizamos de forma breve la vida de los hombres y mujeres que dan nombre a las calles de San Fernando de Henares y Coslada. Hoy hablamos de Rosalía de Castro, que tiene una calle en Coslada. Espero que os mole.

Aparte, el jueves acudí a una charla de la Plataforma Contra la Privatización del Canal de Isabel II que trataba precisamente sobre la privatización de esta empresa. Otra privatización más del gobierno de Esperanza Aguirre que se suma a las de la sanidad y a la de la educación en esa cruzada tan propia de la Condesa consorte de Murillo contra lo público. Esta privatización conllevará con toda seguridad una bajada en la calidad del agua, un aumento de su precio y la correspondiente desaparición de muchos puestos de trabajos en na empresa que aún en un año tan nefasto para la economía como 2010 ha generado 60 millones de euros de beneficios. 60 millones de euros de beneficios que se podrían utilizar para diversas inversiones en la Comunidad. Y con esta privatización, estos beneficios también volarán, al igual que una empresa públca que gestiona de forma íntegra un proceso tan importante como es del agua. Volarán a manos de quién si no, las empresas privadas. Cuando tengamos que beber agua embotellada a un precio 250 veces superior, entonces quizás algunas personas se planteen lo que voten en las urnas.