jueves, 16 de junio de 2011

Yo también soy un indignado

Distan dos semanas desde mi última actualización. Ya sé que en mi estatuto de autonomía aseguraba no actualizar todos los días, pero ni mucho menos quería decir que iba a abandonar el blog tanto tiempo. Pero la dichosa etapa de exámenes me ha quitado tiempo, ganas, fuerzas, e incluso días de vida –espero que no sean meses o años-. En estos días han pasado cosas que me han hecho pensar mucho y sobre las que intentaré abundar en otros posts, pero en este momento quiero decir dos cosas: uno, que iré escribiendo más a menudo estos días (¡por fin!) y dos, que también soy un indignado.
Me indigna que cuatro descerebrados, o cuatro vagos, o cuatro violentos, o cuatro exaltados, o cuatro tarados puedan manchar la imagen de un movimiento con el objetivo más noble que recuerdo en muchos años.
Me indigna que los políticos y medios de comunicación hayan abierto la veda para desprestigiar a ese movimiento que hace un mes era un soplo de aire fresco. Se les ve el plumero. Han encontrado la excusa perfecta. Y por eso me indigno todavía más por esos descerebrados.
Me indigna que se intimide a concejales por su voto en los plenos. Me indignan ciertos comportamientos de ciertos partidos políticos. Me indigno más todavía cuando se posicionan tan ambiguamente en determinados temas en los que la única opción posible es una: el rechazo absoluto al terrorismo.
Me indignan los cargos públicos imputados. Y me indignan más si ostentan alcaldías. Si quieren que gobierne su partido, que se aparten y dejen al segundo de la lista. Me indigna todavía más que se coloque de segundo de lista a una persona limpia por si es necesario que gobierne y que en cuanto pasen las adversidades vuelvan los personajes de siempre. Hablo por Coslada.
Me indigna que los políticos se escondan. Me indigna que las personas se escondan, pero si son políticos todavía más: les votamos para que nos representen, no para que cuando pinten bastos se escondan en su despacho, no den la cara y desnuden a sus votantes. Hablo también de Coslada.
Me indigna que se haga negocio con la historia de 191 personas muertas y casi 2.000 heridos, me indigna que se haga negocio con los sentimientos de todas aquellas personas que nunca podrán olvidar y que tienen que ver en TV cómo se utiliza la historia de sus seres queridos supuestamente “para que no olvidemos”.
Pues eso, que yo también soy un indignado.

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