El final de ETA es una noticia excelente, pero no debe ser la única. La banda debe disolverse y entre todos los agentes implicados (sociedad vasca, víctimas, partidos políticos, lo que queda de la propia ETA) se debe llegar a un proceso en el que no se menosprecie o ignore a las víctimas y se reconozca que los 43 años de infamia no pueden quedarse en el olvido. Por lo tanto, queda mucho por hacer, y si los partidos políticos quieren mantener algo de la poca dignidad que les queda deberán dejar a un lado todo tipo de interés que no sea el de los ciudadanos vascos y españoles y colaborar en todo esto con la mayor de las fuerzas.
Las víctimas deben ser muy tenidas en cuenta desde ya mismo. En todo momento y toda decisión se tiene que contar con ellas y pensar en ellas, ya que han sido ellas las que han sufrido los reveses del terrorismo: han sido más de 800 muertos y miles y miles de heridos a los que no se puede decepcionar. El fin de ETA no puede ser gratuito y no puede implicar un “borrón y cuenta nueva”. Hay que estar en todo momento a la altura de las víctimas. Que no se le olvide a nadie.
Al hilo de este tema, quiero expresar toda mi cercanía con los vascos, de los que se por propia experiencia, han sido injustamente tratados durante años y han estado estigmatizados por culpa de unos fanáticos que solo entienden el lenguaje de las armas. Muchas veces he tenido que soportar como la gente, por ignorancia o incomprensión, ha calificado a los vacos como “etarras” o “terroristas”. Creo que hoy no puedo alegrarme más por ellos, por la gente que ha aguantado estoicamente estas injusticias, por eas buenas personas que siempre me trataron con hospitalidad cuando estuve en el País Vasco y de las que se hoy se sienten mucho más seguras, mucho más aliviadas y mucho más felices.
Por todo esto, para los que amamos el País Vasco y a su gente, para los que deseábamos una España en paz, hoy es un día feliz.
No quiero terminar sin acordarme de la patética actuación de los miembros del PP en la Asamblea de Madrid, que no han aplaudido en el momento en que se les informó del anuncio de ETA. ¿Acaso no se alegran? Panda de gilipollas.
Os recomiendo a todos los que leáis esto que compréis un periódico y lo guardéis en casa. La ocasión es histórica.
Por fin, después de tanto tiempo, sale el sol. Y con más fuerza que nunca. No dejemos que nada ni nadie lo oculte jamás.
P.D. No quiero dejarme en el tintero el asesinato de Gadafi. Porque es un asesinato. No voy a ser yo el que justifique ninguna acción suya, pero el espectáculo de un Gadafi zaranzeado y moribundo, rodeado de una nube de personas enfurecidas, me pare dantesco y resta muchos puntos a rebeldes. Aún así, el mundo es un poco mejor sin él. Pero un juicio no hubiera estado mal, nada mal.
Creo que la portada y contraportada de Público hablan por sí solas.
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