Comienza la jornada de reflexión y la acampada de Sol es uno de los focos de la información mundial. Esta reivindicación es lo que muchos reclamábamos y no nos atrevíamos (o animábamos) a hacer. Es lo que necesitamos, es de lo que adolecíamos. Que alguien saltara como un resorte, que alguien se quejara, que alguien dijera: no voy a soportar más los desplantes de los políticos y permanecer callado. Se les ha tachado de anti-sistema, de vagos, de borrachos, de violentos…incluso en la esperpéntica y repugnante cadena Intereconomía, de aliados de ETA y la kale borroka. Pero este grupo de personas que llevan organizadas desde el día 15 se han convertido en los artífices de la mayor y más sonada protesta social en nuestro país. Son esperanza para nuestro país y son los causantes de que, al margen de la desconfianza generalizada en la clase política, se haya generado una pequeña llama de ilusión que induce a pensar que quizás se puede cambiar.
Recomiendo a todas las personas, sean del color político que sean, que se den una vuelta por Sol. Me juego el cuello a que muchos de ellos se quedarían sin los prejuicios que pudieran tener. Yo he estado esta tarde y no he podido sentirme abrumado, emocionado, impresionado. Partícipe de algo muy grande y bonito, solo por el hecho de cubrirlo (la noticia que escriba la publicaré mañana) y de verlo y respirarlo. Allí verían a un grupo de personas entregadas a reivindicar que todos los españoles nos merecemos un sistema mejor. Pero, ¿qué piden los manifestantes? Muchas cosas que se podrían resumir, quizás, en el cambio del sistema. De ahí se pueden derivar el fin del bipartidismo, el fin de privilegios a políticos y banqueros, el fin de la corrupción, el fin de la sumisión a los mercados, la supresión de leyes como la Sinde, Electoral, Extranjería…y todo esto radica en un denominador común, lo más importante de las protestas, el verdadero quid de la cuestión.
Que se nos escuche, que los políticos nos sirvan a nosotros y no a sus intereses, que vivan muestra realidad y no sigan en su pompa donde cada día acuden a las Cortes a debatir para luego habitar su mundo lleno de comodidades, muy alejado de los problemas del ciudadano de a pie que no llega a fin de mes. Porque (me incluyo) nos sentimos abandonados por los políticos. Hay políticos malos y otros menos malos, pero todos nos tienen abandonados a nuestra suerte. Todo esto no excluye que todos debemos ir a votar, todos. Que a nadie se le olvide que es un derecho fundamental por el que mucha gente murió. Que a nadie se le olvide que, por el momento, es nuestra única forma de modificar el panorama un poco. PP, PSOE, IU, UPyD, en blanco, nulo…cualquier cosa, pero hacedlo. En este punto, también quiero dar mi opinión personal: que este movimiento es compatible con votantes de PP y PSOE. Lo digo por experiencia propia.
En el contexto de crisis económica, política y moral que vivimos actualmente, la irrupción de los manifestantes de Sol es historia en directo. Porque, con sus protestas, han prendido la mecha del desacuerdo pacífico, pero convencido y contundente. A través de las redes sociales y los medios de comunicación, las reivindicaciones de estos valientes han corrido como la pólvora por todo el país, por toda Europa y por todo el mundo. Y eso, le pese a quien le pese, es historia. Ni que decir tiene que me siento feliz, orgulloso e ilusionado con todo este movimiento. No lo paremos ahora. Colaboremos todos, no lo dejemos en un hecho aislado. Continuemos con las protestas. Hagámonos oír y, recalco, que no importe el partido al que votemos, porque no es un movimiento partidista. No me cansaré de decir que esto nos incumbe a todos. Defendamos nuestros intereses. Seamos historia con ellos.
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