Con todo el revuelo del atentado de Boston, la noticia de que un fotógrafo español se llevó el Pulitzer quedó un poco tapada. Se trata de Manu Brabo, un fotógrafo asturiano premiado por la instantánea que inmortalizó a un padre con su hijo muerto en brazos tras un bombardeo de las tropas de Al Asad sobre Alepo. La imagen habla por sí misma. Es desgarradora. ¿Alguno podría ponerse ne el lugar del padre? Pensar, por un momento, en el dolor que estaría sintiendo en el instante de la captura? Creo que es imposible.
Personalmente, creo que hay que tener mucho valor, mucha sangre fría para apretar el botón y hacer la foto en esas circunstancias. En un artículo publicado en El Mundo, Brabo cuenta cómo fue el momento de la fotografía.: "Después de intentar reanimarle, el hombre sacó a su hijo muerto del hospital. Y ahí empezó el drama (...) El padre se quedó en la calle. No había transporte, ni taxis, ni nadie que lo pudiera llevar a su casa con su hijo muerto. Estuvo 20 minutos llorando con él en brazos. Eso me dejó muy tocado".
Para terminar, hago referencia a lo que más me ha llamado la atención de este artículo. Tras hacer la fotografía, el drama pudo con Brabo, que admite que a partir de la captura de esta imagen, quiso dejar Siria: "Al día siguiente, en aquel mismo lugar, después de otra jornada de fotografiar cuerpos mutilados decidí que tenía que largarme de allí por salud mental".
Para hacer una buena foto, debes empatizar con los protagonistas de tu imagen. Y a pesar de las personas que en ocasiones tildan a los fotógrafos de morbosos, creo que hay que tener un par de redaños para no quedarte helado ante esto. Por suerte para todos, Brabo enfocó el objetivo y nos brindó un testimonio mudo de cómo es la guerra en Siria. Un testimonio que vale un Pulitzer.
P.D. Por cierto, que Brabo tuvo que irse de España para poder salir adelante. Ejem...

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